La ciudad de Zúrich acaba de dar un paso histórico hacia la movilidad urbana sostenible: inauguró un megatúnel para bicicletas y vehículos eléctricos ligeros, considerado por muchos como la infraestructura de la década.
Este proyecto no solo busca hacer más cómodo y seguro el transporte en bicicleta, sino también reducir la congestión vial y fomentar un estilo de vida más saludable en uno de los países con mayor cultura ciclista del mundo.
Un túnel exclusivo para ciclistas en Zúrich

En junio de 2025 se abrió oficialmente este túnel exclusivo para bicicletas, que rápidamente se viralizó en redes sociales gracias a sus impactantes imágenes y videos.
Dimensiones: 440 metros de largo y 6 metros de ancho.Capacidad: diseñado para que cientos de ciclistas circulen simultáneamente.
Seguridad: incluye señalización, dos carriles y un límite de velocidad de 20 km/h.
Lo más llamativo es que el túnel también cuenta con una estación de bicicletas con 1.240 espacios gratuitos y protegidos, conectada directamente con la estación central de trenes.
El pasado de autopista a futuro ciclista
La obra se construyó aprovechando la estructura de una autopista urbana inconclusa proyectada en los años 60. Hoy, en lugar de autos contaminando, el espacio se transformó en un corredor seguro para bicicletas, e-bikes, ciclomotores y pequeños vehículos eléctricos.
Este cambio refleja la visión de Suiza: reconvertir infraestructuras pensadas para los autos en espacios para la movilidad limpia y activa.
Un plan ambicioso hacia el 2030

El megatúnel es parte de un plan municipal que busca crear una red ciclista de 130 km antes de 2030, de los cuales 50 km serán rutas prioritarias para bicicletas. Aunque hasta ahora se han construido apenas 4 km, Zúrich se proyecta como un modelo global de movilidad urbana.
A nivel nacional, Suiza ya cuenta con más de 12.000 kilómetros de rutas ciclistas señalizadas, consolidándose como un país líder en infraestructura para bicicletas.
El megatúnel para bicicletas de Zúrich no es solo una obra de ingeniería, sino un símbolo de cómo las ciudades pueden priorizar la movilidad sustentable. Un ejemplo que muchas urbes del mundo podrían seguir para darle más protagonismo a la bici y menos espacio al auto.

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