Hay lugares en el mundo donde el ciclismo deja de ser deporte para convertirse en algo más profundo. Uno de ellos está en la cima de una colina italiana, entre el Lago de Como y las montañas de Lombardía.
Otro está sobre los caminos de Boyacá, en Colombia. Ambos tienen algo en común: una imagen de la Virgen María que millones de ciclistas consideran su protectora. Si alguna vez te preguntaste quién es la virgen de los ciclistas y por qué genera tanta devoción en el mundo del pedal, esta nota te da todas las respuestas.
La Madonna del Ghisallo: la patrona universal de los ciclistas
La Madonna del Ghisallo es una pequeña iglesia situada en Magreglio, en la provincia de Como, Italia. No es grande ni imponente. Es, al contrario, una capilla discreta sobre una colina con vista al lago.
Pero su historia la convierte en uno de los lugares más importantes del ciclismo mundial.
La iglesia se asienta en la cumbre del histórico puerto de Ghisallo, una ascensión que es mucho más que una simple carretera de montaña. Durante décadas, ese puerto fue el escenario más exigente del Giro de Lombardía, una de las clásicas más antiguas del ciclismo profesional. Y fue justamente ahí, en plena carrera, donde nació la devoción.
Cómo la Virgen se convirtió en patrona del ciclismo
Según la leyenda medieval, la Virgen María se apareció y salvó a un caballero llamado Ghisallo de un ataque de bandidos en ese lugar. En agradecimiento, se construyó la capilla.
Siglos después, los ciclistas que pasaban por allí comenzaron a detenerse a rezar. La capilla en la cima de esa subida se convirtió naturalmente en un punto de encuentro entre el esfuerzo físico y la fe.
El papel clave en la proclamación oficial lo tuvo el padre Ermelindo Viganò, párroco y rector del santuario de Magreglio desde 1944 hasta 1985. Durante el Giro de Lombardía de 1947, observó a los corredores hacer la señal de la cruz delante de la capilla y comprendió el significado de ese gesto.
En septiembre de 1947, don Ermelindo escribió al Cardenal Schuster solicitando la proclamación de la Madonna del Ghisallo como Patrona del Ciclismo Italiano.
La respuesta llegó dos años después. En 1948, el papa Pío XII la proclamó Patrona universal de los ciclistas. Una antorcha bendecida por el Papa fue llevada de Roma hasta el santuario; los dos últimos relevistas fueron Gino Bartali y Fausto Coppi.
Esa imagen —los dos rivales más grandes del ciclismo italiano portando juntos la misma llama hacia la Virgen— resume todo lo que este lugar representa.
Qué guarda el santuario hoy
En el santuario se han depositado numerosos recuerdos de ciclistas célebres, en especial las bicicletas de Bartali, Coppi, Eddy Merckx, Felice Gimondi y Francesco Moser, además de diversas camisetas de corredores. Junto al santuario hay un Museo del Ciclismo inaugurado en 2006, en presencia de Fiorenzo Magni, que profundiza en la historia y cultura del deporte.
Hoy ese museo alberga maillots, bicicletas históricas, fotografías y objetos que narran más de un siglo de ciclismo mundial. Subir el puerto de Ghisallo y entrar al santuario es, para muchos ciclistas, un rito de paso.
La Virgen de los Ciclistas en Colombia: la devoción boyacense
Colombia es tierra de ciclistas. Nadie en Latinoamérica lo discute. Y también es tierra de fe. No es casual entonces que el país tenga su propia expresión de esta devoción, enraizada en la región que más campeones ha dado al ciclismo latinoamericano: Boyacá.
La Virgen de la O de Morcá, en Sogamoso
Morcá es un centro poblado del municipio de Sogamoso, en el departamento de Boyacá, Colombia. En este sitio se encuentra una imagen de la Virgen María hallada en una piedra cerca del parque principal hace más de un siglo por campesinos del lugar.
La pastorcita Anita Cáceres fue quien encontró la imagen de la Virgen de Morcá en la Peña de Los Murciélagos, donde hoy queda la gruta en la cual está el cuadro de Nuestra Señora de la O.
La fecha se desconoce, pero se sabe que fue anterior al siglo XVIII. La imagen que se venera en la vereda Morcá hace referencia a la Virgen en la «expectación del parto», denominada también de la «O». Un documento de la parroquia da cuenta de que en 1700 ya existía la Hermandad de la Virgen de la O.
A visitar a Nuestra Señora de la Buena Esperanza llegan todos los sábados gran cantidad de devotos, que aumentan notablemente los primeros sábados de cada mes, días en que se celebran varias misas en honor a la Virgen.
El Santuario de la Virgen del Ciclista es un altar único ubicado en una pista descubierta que está en buen estado, reconocido como una de las atracciones más populares de la zona. Es un lugar que une la devoción tradicional con la identidad ciclista boyacense, y que cada año recibe pedalistas que salen desde distintos puntos de la región para llegar hasta allí en bicicleta.
Dos santuarios, una misma devoción
El Ghisallo en Italia y Morcá en Colombia son expresiones distintas de la misma idea: que quien pedalea, especialmente quien lo hace en montaña, entre el esfuerzo y la incertidumbre, busca algo más que fuerza física. Busca amparo.
Lo interesante es que esta devoción no nació en ninguna institución. Nació espontáneamente, en corredores que al pasar por una capilla se persignaban, en campesinos que encontraron una imagen en una roca, en párrocos que entendieron que el ciclismo y la fe comparten el mismo lenguaje: el del esfuerzo constante hacia una meta que no siempre se ve desde el inicio.
Pedalear en comunidad también es un acto de fe
Hay algo en la naturaleza del ciclismo que empuja hacia la compañía. Subir solo es más difícil. Compartir la ruta, esperar al compañero, festejar juntos al llegar arriba: eso también es parte de la experiencia.
Hoy, organizar una salida ciclista hacia un lugar como Morcá o planificar un viaje al Ghisallo no requiere hacer llamadas ni armar grupos de WhatsApp a las apuradas.
Desde Bikleta se pueden crear salidas, encontrar otros ciclistas que van hacia el mismo destino y conectar a través de chats de grupo generados automáticamente por cada evento.

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